
Diversos días de tensión de no parar y de no acicalar esto como se merece. Hoy tenía la necesidad de dejarme caer aquí como si de un colchón se tratase, no de cualquier colchón si no del tuyo. Pero bueno, hoy mejor no hablar de sensibilidades, aún que nos acerquemos al concepto. Días en los que no sabes como te vas a dormir, si peor de como comenzaste el día o tal y como te gustaría que concluyese, pero ahí entra el poco control sobre el tiempo. Tiempo, que enjuaga las lágrimas, que maquilla sonrisas, que besa como besa y que acaricia como si no hubiera mañana... que acaricia tu espalda y te da una ostia en el hombro y haces que rompas y te despiertes como en medio de metáforas encuentras la palabra ostia. Te das cuenta de que es ahora o nunca, pero que no quieres que sea ahora... Y entran las putas contradicciones, las falsas apariencias y las miradas de complicidad. La lija y el terciopelo. Cuando quieres amanecer con una cosa y al final te lías y acabas como acabas... Sin arriesgar y sin ganar. Y ya... pues.. me lío.
Sutil, breve, directo. Me quito el sombrero.
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