sábado, 25 de abril de 2015

Complice.

Tú, que me dejas los labios llenos de sed. 
A ti que te busco incesantemente en esos ojos de terrible mirada complice. 
Búscame en la noche de tus sabanas, en el laberinto de tus terminaciones nerviosas, en el extasís de tu locura transitoria, en el sentir mis manos, en el sentir de un nosotros. 
Enrogeceme con tus pupilas deseosas de viaje libertino, de neuralgicas noches de astío, de principios sin término.
Me calmas, me agitas y me desbocas y me pierdo con tanta boca. 
Me inundo con el acariciar de tus cuerdas, de tus delirios y de tus dientes cuando se impacientan, cuando muerden, cuando me queman.
Me derroto ante la fragilidad de tu piel, ante tu risa y tu sonrisa, me tienes ganada. 
Contemos, respiremos y sobre todo... besemos. 

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