Hace mucho tiempo que no me decido a caer por aquí, quizá sea el verano que hace que te desinhibas más, lo malo es que te hace pensar proporcionalmente a esta "desinhibación". Las noches de verano te hacen pensar y ver en lo que has ido a caer, en lo que has llegado a ser. La verdad es que a lo mejor me rallo mucho, pero esto me lleva a pensar en la gente que me ha inducido a ser como soy, porque yo soy de esas que piensan que eres un "tú y tus circunstancias". Inevitablemente me acuerdo de aquellas personas a las que les decía las cosas tan solo con la mirada y a las que se lo decía por un teclado. En cualquier caso he de decir, que todas me han ayudado de una manera o de otra, pero que no todas siguen en mi cabeza y en eso que llaman "corazón". Y es que al final va ha ser verdad eso que decía Fito, "Muy pocas personas, demasiada gente". Creo que he seguido bien el consejo de un viejo amigo y he guardado en tarros de miel, todo lo vivido y es que sirve de mucho, sirve porque jamás vas a olvidar un detalle, un mínimo gesto, ni una mínima silaba y cuando quieras echar mano de ello pues te pringas las manos a modo de miel y listo. Funciona eh! También te aconsejo que lo acompañes con buena música, y con buena me refiero a la que te transmita a ti (lo del reguetton es difícil, pero hay pa' to), son momentos buenos y que te dan fuerza para conseguir las metas y aquello que se esconde en tu subconsciente, soy de las que piensa que no es bueno correr de los recuerdos, ni de las memorias, es lo que nos hace ser libres. Así que, creo que esta es la mejor compañía, tus recuerdos y un montón de notas musicales a un ritmo.
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