jueves, 27 de septiembre de 2012

Un día gris.

Hoy es el día perfecto para andar por estos lares; temperatura siberiana, las nubes tapan al sol y las mantas son tu única compañía. A veces las sonrisas que uno manifiesta, las carcajadas y la locura que aparenta, aflora sobre todo lo que lleva uno dentro, pero cuando rasgas un poquito la piel del corazón te das cuenta de que ahí falta algo, de que ahí hay un hueco. Ese momento en el que tienes un terrible sofoco, en el que las lágrimas afloran por encima de todo y te dejan sin respiración, necesitas sentir sus manos abrazándote, pero no están. Las sientes, pero no están. Entonces empiezas a imaginar el si vendrían, el si llegarían a estar junto a las tuyas pronto, pero un chasquido de dedos, hace que vuelvas a la realidad y que esa parte de ti vuelva a sentirse vacía, como cuando es cada despedida. No creo a esos que dicen que un café caliente lo arregla todo, ni creo en los cuentos de hadas y mucho menos en el destino.
VirButt

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